Medir la calidad del aire

¿Por qué medir la calidad del aire y los niveles de CO₂?

  • Son muchos los estudios y expertos que apuntan a la necesidad de vigilar el CO₂ en vez de apostarlo todo a la limpieza de superficies
  • El 75% tiene lugar en espacios interiores
  • Aproximadamente pasamos un 90% de nuestro tiempo dentro de edificios, oficinas, colegios, supermercados, comercios, centros de salud…
  • Medir la calidad del aire contaminado es muy complejo, pero medir el CO₂ es un buen método analítico para evaluar el riesgo.

Estudio publicado por la Universidad de Zaragoza

Un estudio publicado recientemente por el área de mecánica de fluidos de la Universidad de Zaragoza ha analizado la calidad del aire (CAI) en espacios interiores. En el informe se evalúan dos establecimientos, con y sin gente, con el objetivo de evaluar la calidad del aire, y por lo tanto el riesgo por transmisión aérea por aerosoles.

 

Los resultados señalan que «la limitación del 30% del aforo puede parecer una garantía suficiente pero en realidad no lo es porque no se tienen en cuenta las particularidades de cada local».

Los responsables del estudio consideran que se debe apostar por cambiar el criterio de aforo por el de calidad del aire, desarrollando «criterios, procedimientos y normativas para establecer los límites de calidad del aire en los diferentes establecimientos».

Esto también es aplicable a los centros educativos. «A pesar que desde el 18 de noviembre el Ministerio de Sanidad reconoció la transmisión a través de aerosoles, se sigue con los protocolos del mes de septiembre, es decir higiene de superficies, pero del aire no se habla –explica Javier Pérez Soriano, docente y técnico en prevención de riesgos laborales–. 

En los centros educativos el 100% de la inversión va para higiene de manos y superficies. Pero no se destina nada a medir la contaminación en el aire y a enfrentarnos a la ventilación».

Uno de los grandes problemas es que no todas las aulas tienen la misma capacidad de ventilación cruzada imprescindible. El invierno lo complica porque el alumnado pasa frío dentro de clase y en verano puede que no haya suficiente circulación para garantizar una clase limpia.

Ventilar entre 5 y 10 minutos entre clase y clase no es suficiente

Como aseguraban –añade Pérez Soriano – . Cincuenta minutos cerrados, multiplica por tres o por cuatro las probabilidades. Lo que se mide con los detectores de CO2 es la cantidad de aire que ya ha respirado otra persona.

La ventilación, dice Sanidad, debe ser cruzada, pero no siempre es posible. Y en verano, por más que sea más fácil ventilar, entrará menos aire porque la diferencia de temperatura entre interior y exterior es menor.

En muchos centros los pasillos son cerrados y no se ventilan adecuadamente y allí se pueden concentrar los aerosoles

Por eso es tan importante contar con medidores de CO2, porque nos dicen cómo ventilar y dónde es más necesario. A día de hoy la transmisión por aerosoles es lo más importante. Y allí es donde hay que tomar medidas».

Ventilar de manera consciente reduce el riesgo

En Airok hemos evaluado diferentes espacios interiores mediante la medición y monitorización del CO2, en los datos que arrojan nuestros estudios hemos podido comprobar que:

  • Es mucho mejor ventilar de forma continua que intermitentemente. Incluso, dependiendo de varios factores, puede que una pequeña entrada de aire sea suficiente para renovar el aire necesario.
  • Cuando los niveles de Co2 se conocen en tiempo real permite establecer una ventilación inteligente, mejorando así la calidad del aire.
  • Si el establecimiento cuenta con los equipos de ventilación mecánica puede que no sea necesario ventilar un espacio por medio de la apertura de puertas y ventanas, ya que estas instalaciones pueden renovar el aire con caudales suficientes.

Fuente: https://www.larazon.es/sociedad/20210313/g2xxtfue65f5lnifxclx4blij4.html

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